El exceso de testosterona en China ¿Otra bomba de tiempo?

– Por Emilio Ocampo – Ambito Financiero, 11 de marzo de 2011 –

La irrupción de China como superpotencia en el escenario económico y político mundial ha dado lugar a una infinidad de libros y artículos. El disparador del tema que me ocupa hoy fue una nota de Niall Ferguson, profesor de Harvard y prolífico autor de libros y artículos sobre economía e historia, en el último número de la revista Newsweek. El sugerente título del artículo (seguramente inspirado por el día internacional de la mujer) es “Hombres sin Mujeres” y describe un fenómeno inédito en la historia del mundo: el incremento de los cocientes de género en Asia, especialmente en China. Dicho de otra manera, el aumento desproporcionado de la cantidad de hombres en relación a las mujeres. ¡Según Ferguson en el continente asiático hay un “superávit” de 100 millones de hombres! Como veremos, es un tema con importantes implicancias económicas y geopolíticas.

Obviamente, el caso que más nos concierne es el de China no sólo porque es el país más poblado del planeta sino también porque en menos de una década su economía probablemente alcance o supere a la de Estados Unidos.

Los estudiosos de la demografía sostienen que el cociente de género “normal” al nacer (medido como la cantidad de varones que nacen por cada 100 mujeres) es de alrededor de 105 mientras que el cociente de genero total para toda la población se equilibra en 100 debido a que las mujeres tienen mayor expectativa de vida. Tal es el caso en América Latina, Europa y EE.UU.

Una decisión política, un sesgo cultural y un adelanto tecnológico explican este desequilibrio demográfico en China. En 1979 Deng Xiaoping estableció la política de un solo hijo para limitar el crecimiento explosivo de la población china. Con el advenimiento de las ecografías, que permiten ver el sexo del feto, la clara preferencia por los hijos varones en China provocó abortos selectivos en gran escala (un generocidio según The Economist) y llevó el cociente de género de 107 a 123. Las proyecciones demográficas sugieren que para 2020 uno de cada nueve chinos no encontrará esposa (en algunas ciudades será uno de cada seis). Dependiendo de las proyecciones utilizadas, esto significa un exceso de entre veinte y cuarenta millones de hombres. (Como todas las estadísticas chinas estas también hay que tomarlas con cuidado).

 

Buena noticia para las chinas concluirán algunos, ya que podrán elegir los mejores candidatos para casarse.  O para los chinos, pensarán otros (los misóginos). Esto quizás da para un debate de mesa de café. ¿Pero cuales son las consecuencias económicas y geopolíticas de este exceso de testosterona? Curiosamente la respuesta de Ferguson, que es un conservador, coincide con la de algunas corrientes del feminismo progresista. De hecho en su artículo de Newsweek,Ferguson cita el trabajo de dos sociólogas, Valerie Hudson y Andrea den Boer, que en un artículo publicado hace casi una década plantearon problema del exceso de testosterona en India y China como una amenaza para la seguridad del continente asiático (y por ende del mundo). El tema es lo suficientemente serio como para que hace un año, en un discurso ante las Naciones Unidas para conmemorar el día internacional de la mujer, Hillary Clinton dijera que “la sumisión de la mujer es una amenaza directa a la seguridad de Estados Unidos.”

 

En resumen, el argumento de Hudson y Boer es que el aborto selectivo es una forma de violencia contra las mujeres y que la violencia contra las mujeres es una buena variable explicativa de la violencia en la sociedad. Además, numerosos estudios empíricos confirman que el hombre joven y soltero es la mejor variable explicativa de la actividad criminal violenta. Un cociente de género desequilibrado lleva a la inestabilidad social y conspira contra el establecimiento y la supervivencia de un régimen democrático. Según ambas investigadoras esto augura mayor inestabilidad geopolítica en Asia y una solución no pacífica a los conflictos subyacentes (entre los que podemos mencionar el de China y Taiwan, el de China y Japón por las Kuriles y el de India y Pakistán). En apoyo de esta tesis,estudios más recientes han encontrado que el aumento del cociente de género en China desde 1988 (léase exceso de población masculina) explica hasta un 15% del aumento de los crímenes violentos. Aparentemente los burócratas chinos han tomado nota de todos estos estudios y están implementando medidas para corregir este desequilibrio demográfico.

 

Quizás las hordas de jóvenes solteros que surgirán en Asia en las próximas décadas encuentren una manera pacífica y productiva de canalizar sus “inevitables frustraciones” dice Ferguson. Pero la teoría y la evidencia parecen sugerir lo contrario. Según este historiador escocés, uno de los intelectuales más influyentes hoy en día en el mundo anglosajón, no se puede descartar la aparición de un imperialismo machista y agresivo en China.

 

Hay quienes rechazan de plano estos argumentos. En un artículo publicado el año pasado en el Journal of  Asia Pacific Studies un profesor de la Universidad de Tasmania (Australia) sostiene que la tesis de que el aumento de la población masculina en China presenta una amenaza geopolítica  refleja viejos prejuicios raciales en contra de los chinos. Las investigaciones recientes de dos economistas agregan otra dimensión al tema del desequilibrio de género en China. Según Shang-Jin Wei (Columbia University) y Xiaobo Zhang (IFPRI) casi el 50% del aumento en la tasa de ahorro en China durante el período 1990-2005 se explica por el crecimiento del cociente de género. De esta manera el exceso de varones contribuye al superávit de cuenta corriente que tantas tensiones genera a nivel global. Como en cierta medida la crisis financiera de 2007-2009 se explica por un exceso de ahorro global originado principalmente en China (que provocó una caída en las tasas de interés de largo plazo) por extensión lógica esta tesis nos lleva a una conclusión aún más insospechada: ¡el exceso de varones en China contribuyó al colapso de Lehman Brothers! De ser asi, estaríamos frente a otra manifestación del “efecto mariposa” y “la ley de las consecuencias no previstas” enunciada porMerton.  Lo que queda fuera de toda duda es que cualquier desequilibrio demográfico en China tarde o temprano afectará al resto del mundo.

 

El autor es economista e historiador. Su último libro es “La Era de la Burbuja: De Cómo Estados Unidos llegó a la Crisis”

 

 

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