No habrá progreso sin libertad económica

Por Marcos Hilding Ohlsson, Economista Foro Republicano – para El Cronista


¿Qué exige la riqueza de parte de la ley para producirse y crearse? Lo que Diógenes exigía de Alejandro: que no le haga sombra.” J. B. Alberdi.

La libertad económica consiste en la facilidad que tiene una persona para poder comprar, vender, asociarse y trabajar libremente. Básicamente, en respetar el artículo 14 de nuestra Constitución Nacional: “Todos los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechos..: de trabajar y ejercer toda industria lícita; de navegar y comerciar; …de publicar sus ideas por la prensa sin censura previa; de usar y disponer de su propiedad; de asociarse con fines útiles…”.

Todos los años, la Fundación Heritage elabora el índice de libertad económica de diversos países, con el cual se genera un ranking global. El índice se calcula con un promedio de diez indicadores. En esta medición, 0 representa ausencia absoluta de libertad económica y 100 plena libertad económica. Los niveles más altos de libertad económica están relacionados con mayores ingresos per cápita; existe, además, una evidente correlación positiva entre la libertad económica y el bienestar general, que incluye factores como salud, educación, seguridad y libertad personal.

Además, el aumento de la libertad económica reduce la pobreza. Entre 1999 y 2009, en promedio, la pobreza se redujo 4,5%, en los países analizados. Al crearse riqueza, se combate la pobreza. En los países que incrementan su libertad económica, la pobreza disminuyó, en promedio, 5,8%, mientras que en los que se redujo la libertad económica, solamente bajó un 3,1%.

Argentina sigue siendo uno de los países con menor libertad económica de la región, sólo superado por Ecuador, Bolivia y Venezuela. Sobre 179 países, cae tres lugares respecto al 2010, y se ubica entre Camerún, Guinea y Vietnam. Chile esta ubicado en el puesto 11, Brasil en el 113 y Uruguay en el 33. Argentina suma 51,7 puntos. Aunque esta medición sea superior a la de 51,2 del año 2010, nuestro país cayó en el ranking porque hubo un aumento promedio de 0,3 puntos por país. La distancia con nuestros vecinos trasandinos y rioplatenses es tan abismal que, por sí sola, explica nuestro asombro hacia sus conquistas más recientes. 
Las áreas en las que Argentina está más floja son “derechos de propiedad”, donde suma 20 puntos, “libertad financiera”, con 30 puntos y “libertad frente a la corrupción”, 29 puntos, lo que nos ubica como uno de los países más corruptos.
En el indicador correspondiente a “libertad de inversión”, Argentina alcanza los 45 puntos, igual cifra que el año pasado, pero, si tenemos en cuenta que en el año 2002 estaba en 70 puntos, comprobamos que este ha sido uno de los indicadores con mayor retroceso. Cabría hablar, entonces, de la década robada a la inversión productiva.

También, durante el último año, ha habido una caída en el indicador ‘libertad laboral‘ -de 49 a 47 puntos- debido al aumento en las rigideces laborales y a los altos costos de contratar y despedir personal, que perjudican la libertad de trabajar y contratar. Los economistas saben perfectamente que una de las causas de la desocupación la constituyen estas trabas a la libre contratación.

El gran problema inherente a la falta de libertad económica no es solamente que se pierden derechos de actuar libremente, sino que también afecta el desarrollo económico, porque aleja inversiones, reduce la creación de puestos de trabajo y empeora la productividad del trabajo. Por ende, reduce el salario al trabajador y afecta, directamente, el bienestar económico de los habitantes. Aunque no el de todos por igual.

Esta es una señal para las mujeres y los hombres con inquietudes políticas: si realmente quieren reducir la pobreza, creando fuentes de trabajo productivas y una economía competitiva que no dependa de la dádiva del Monarca, es necesario proteger la libertad económica. Deben confiar en la gente y no pretender controlar -mediante inverosímiles experimentos de ingeniería social- todo lo que hace: lo que compra, lo que vende, cómo vive. Como dicen las brillantes estrofas de Vicente López y Planes, que cantamos con orgullo desde nuestra época en la escuela primaria: “¡Libertad, libertad, libertad!”

De otra forma, no habrá progreso, sino más bien un conjunto de personas (empleados y empleadores) sometidas a los favores del Gran Conductor de turno; hasta que termine su turno.

2 Responses

  1. Muy bueno! la verdad está en los numeros. los países con mayor libertad económica son los mas desarrollados y con mejor calidad de vida, miremos a argentina y a los que le siguen: vietnam, syria, laos, seychelles, ethiopia, micronesia, burundi, nepa, bolivia, sierra leone, guyana etc. un lindo club para formar parte no?

  2. Hay que mirar a Chile, sin ir más lejos, para entender lo que estamos haciendo mal los argentinos. El modelo populista “ya fue”.

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