Niall Ferguson y los Estados Unidos en el Mundo

Por Armando Ribas – Foro Republicano

Según un reciente artículo publicado en Foreign Affairs, Niall Ferguson augura la decadencia y extinción del imperio americano. A fin de alcanzar esa conclusión hace un análisis histórico que comienza con los egipcios, sigue con el Celeste Imperio, continúa con el imperio Romano, sigue el imperio inglés; y termina con el imperio soviético. En su análisis, acepta, la tesis de Vico respecto a que toda civilización pasa por tres etapas la divina, la heroica y la humana, y se disuelve finalmente en lo que llama la barbarie de la reflexión. A tales efectos también toma en cuenta el pensamiento de Hegel, Marx y Spengler, y cita a Arnold Toynbee que propone respecto a la civilización un ciclo del desafío, a la respuesta y al suicidio. Y por tanto acepta el principio de Henry St John respecto a que: “Los mejores gobiernos llevan en si las semillas de su destrucción”.

Evidentemente Ferguson adhiere a la teoría del historicismo, según la cual la historia está pre escrita. El historicismo, como una visión de la historia basada en el cambio se inicia con el dictamen de Heráclito: “Uno no se puede bañar dos veces en el mismo río”. Y al respecto, dice Karl Popper en su obra “La Sociedad Abierta y sus enemigos” “en la filosofía heraclitiana, una de las menos recomendables características del historicismo se manifiesta en sí misma, es decir, un énfasis sobre el cambio, combinado con la creencia complementaria en una inexorable e inmutable ley del destino”.

Ese pensamiento de la inexorabilidad del destino, fue asimismo expuesto por Kant, en su “Idea para una Historia Universal con un Propósito Cosmopolita”. Allí sostuvo que la razón está en la historia y que ésta avanza a través del antagonismo. Consecuentemente dice: “el hombre quiere la concordia, pero la naturaleza que es más sabia quiere la discordia”. Este pensamiento llevado por Hegel a través de su visión dialéctica, determina asimismo la guerra entre los Estados como el eje de la moral, y la visión del gran hombre que puede “leer” el curso inexorable de la historia.

El historicismo dialéctico continúa con Marx, en su postulado sobre la lucha de clases, que finalmente derivaría en el fin de la historia, pues superada la escasez por la dictadura del proletariado se terminaba el antagonismo. Pero como siempre en sus múltiples contradicciones, en su ensayo “El Dieciocho Brumario de Luis Napoleón” dice: “Dice Hegel que la historia siempre se repite, si la primera vez es tragedia, la segunda es farsa”. Si se acepta el devenir de la farsa, es evidente que no se alcanza el fin de la historia.

He hecho este recuento filosófico – histórico para mostrar la falacia que implica per se el análisis histórico de Ferguson, con el cual pareciera que habría encontrado la razón en la historia para demostrar la inexorable decadencia y desaparición del imperio americano; en función de la presente crisis financiera. O sea que conforme con esa teoría también habría estado escrita la creación del imperio americano. Pero no solo el historicismo es una falacia, sino que el concepto de imperialismo no es aplicable a los Estados Unidos de América. Las definiciones que al respecto encontramos de imperialismo en el diccionario de la Academia Española y del Webster dejan bastante de desear. No obstante el análisis de la historia muestra que los imperios se basaron en la conquista y en la guerra, en tanto que Estados Unidos se fundó bajo la égida de la libertad individual, como proyecto único en la historia.

Como bien señala Ira Glasser en su “Visions of Liberty”: “Los primeros americanos realmente inventaron una nueva forma de gobierno. Pero ellos hicieron algo más que eso: ellos declararon un nuevo propósito del gobierno. Ese nuevo propósito fue la protección de los derechos individuales. Ningún gobierno jamás antes había sido creado primariamente con ese propósito…” “… los primeros americanos decidieron proteger los derechos de los individuos a elegir su vida y legalmente prevenir al gobierno de interferir”. Es decir el respeto por los derechos individuales a la vida, a la libertad, a la propiedad y a la búsqueda de la propia felicidad.

O sea, si tomamos las predicciones de Ferguson en su letra, lo que significaría el colapso y la desaparición de lo que considera el imperio americano, sería la desaparición del planeta del sistema de libertad. Ese sistema que bajo la forma del Rule of Law – mal denominado por Marx capitalismo – creara riquezas por primera vez en la historia. Ese hecho fue reconocido por el propio Marx en el Manifiesto y aún comprobado estadísticamente por Simón Kuznets.

La realidad es muy otra, y el sistema que ha mostrado su inviabilidad es el socialismo, bajo la forma del supuesto Estado de Bienestar. Esa realidad se percibe hoy claramente en el hecho de que la crisis europea aparece insoluble, pues a diferencia de la americana, allí el gasto público fue generador de la crisis. Como bien señaló Guy Sorman: “La crisis europea no es financiera y económica sino ideológica.” Y lo peor es que aparentemente, democráticamente parece imposible en Europa cambiar el sistema. La prueba la tenemos en las sucesivas manifestaciones populares y huelgas iniciadas como consecuencia de los programas de austeridad de los gobiernos europeos.

Independientemente de las consideraciones económicas respecto a la deuda y los déficits fiscales es indudable que el análisis de Ferguson yerra en el contenido. Si verdaderamente se produjera la desaparición del llamado imperio americano, ¿quién habría de sustituirlo? Los problemas pendientes de Estados Unidos fueron provocados por una violación gubernamental de las reglas del sistema del Rule of Law. Ese sistema es desconocido en el mundo, incluido el denominado mundo desarrollado. Como antes dije es evidente que hasta hace aproximadamente unos 200 años se vivía como vivían los egipcios o en el mejor de los casos como los romanos. Si desaparece de la tierra el sistema de la libertad que implica el reconocimiento de los derechos individuales ¿que le espera al mundo?

Es evidente que la crisis americana se estaría superando. Y esa crisis no tiene porque significar la desaparición del sistema que cambió la historia del mundo. Las supuestas guerras imperiales de Estados Unidos no han sido jamás guerras de conquista, sino en defensa de la libertad en el mundo. Inclusive en los países vencidos. Esto no significa que el gobierno americano no haya podido incurrir en errores de política, pues precisamente el principio ético del sistema del Rule of Law es la conciencia de la falibilidad de la naturaleza humana. Su respuesta política es el límite al poder político, que es la antítesis al sistema de gobierno imperial. Y la libertad que significa el respeto por los derechos individuales. Resumiendo, la grandeza de Estados Unidos reside en la libertad.

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