Ante el abismo, a todo o nada.

Por Francisco Montesano – preiodista –

La observación critica, prudente y reflexiva de las decisiones de un dirigente siempre nos dará la posibilidad de actuar por semejanza o por contrario.

Esta posibilidad me brindó la oportunidad de comprender que lo “importante” no es lo que se vea hoy, sino lo que quedará para mañana. Prueba de ello son las decisiones asumidas por la casi totalidad de los presidentes argentinos en los últimos años, sus resultados muchas veces nefastos para la población se sintieron y se sienten varios años luego de su alejamiento.

Estas verdaderas bombas de tiempo, son colocadas por funcionarios inescrupulosos y detonadas por la realidad. El desencadenante de la crisis de Estados Unidos en 2005/07, por ejemplo, fue el estallido de la denominada burbuja inmobiliaria. Esta situación se dio, principalmente, a partir del fuerte aumento de la tasa de morosidad en las hipotecas. El importante ingreso de fondos extranjeros creó condiciones de crédito fácil que posibilitó el acceso al  préstamo a un público no calificado. Lo cual impuso un auge irreal en sectores como la construcción de vivienda y el consumo en general, financiado éste con deuda.

Esta sensación de bienestar comprometió a los consumidores con una carga de deuda sin precedentes. Ante la imposibilidad de cumplir con sus obligaciones el resultado inmediato fue el colapso de grandes instituciones financieras, el posterior rescate de los bancos por los gobiernos nacionales y la contracción de los mercados bursátiles de todo el mundo.

Toda esa utopía en muchas áreas de la economía y principalmente el mercado inmobiliario sufrió el golpe de la realidad, dando lugar a numerosos desalojos, embargos y las vacantes prolongadas.

Estas mismas calamidades las hemos soportado los argentinos durante décadas. Fuimos engañados creyendo que ganábamos una guerra infausta,  traicionados con falsas promesas de campaña y por último gracias a la malsana imaginación de nuestros dirigentes, muchas veces sorprendidos en nuestra buena fe con artilugios matemáticos y/o estadísticos que nos mostraban un país aparente.

Esta administración periódicamente muestra cifras de recaudación fiscal, exportación, reservas internacionales, crecimiento económico, inmejorables índices del Indec, etc… de dudosa confirmación.

Comparar estos números oficiales con los que brindan las consultoras privadas suele ser preocupante para todos aquellos que estamos pensado en una era post Kirchner.

Ayer un medio grafico publicaba las declaraciones de Maximiliano Castillo Carrillo, de la consultora ACM, quien aseveró; “debido a que la realidad fiscal indica que las cuentas públicas están en rojo, el Gobierno necesita cada vez con mayor intensidad del financiamiento del propio sector público”

Para lo cual se basa en un estudio que determinaba ; sin los fondos del BCRA, el superávit de enero a julio luego del pago de los intereses de $ 2.871 millones, se transforma en un déficit de 14.422 millones de pesos.

Estos desequilibrios se alcanzaron a pesar de la mayor actividad económica que está impulsando los ingresos impositivos y la fuerte suba de los precios que contribuye a mejorar el balance fiscal por la doble vía de inflar la recaudación y licuar los gastos.

El cuadro de situación se completa con otro de los tantos engañosos signos de una economía pujante. El Banco Central cuenta, según el Ministro de Economía, con Reservas por un valor superior a U$S 50.000 millones como activo, pero no informa el pasivo, como en toda entidad financiera.

También hace un aporte fundamental a esta confusión el Indek de Moreno, que proporciona datos que desvirtúan todas las variables que son de suma importancia para comprender la marcha real de la economía.

Tanta es la disparidad, que la inflación provincial -medida por sus organismos internos- duplica la de nivel nacional del secretario de comercio y su bastión privado. Pero esta administración no utiliza solo la pantalla económica para disimilar su mala gestión -medida ésta en términos globales- sino también el patoterismo y hasta el grotesco.

Argentina en estos años -a contramano de sus vecinos- favorecida por un contexto internacional propicio, retrocedió en el escalón social respecto de países como Brasil, Uruguay, Chile, y otros del Cono Sur.

Cualquier estudio privado serio lo demuestra, solo basta comparar para eso el PBI de principios del siglo y el actual, así como también la relación de las variables económicas con el mismo, para comprender el retroceso.

Mientras tanto en el Gobierno ¿analizan? la denuncia contra el director de la AFIP, Ricardo Echegaray, investigado por irregularidades en la entrega de subsidios en la Oncca y hace oídos sordos a las denuncias contra Moreno quien volvió a irrumpir con violencia en Papel Prensa.

El polémico secretario protagonizó otro incidente al irrumpir en sus oficinas junto a sus custodio y los directores estatales. “Acá mando yo”, habría dicho el funcionario ante empleados que observaban cómo abría y cerraba cajones y muebles y revisaba documentación.

Luego ingresó a las oficinas presentándose como “el dueño de la compañía, en representación del Estado y del Poder Ejecutivo”. Y en una demostración más de cobardía que coraje, encerró con llave en una oficina a uno de los gerentes de Papel Prensa, quien padeció un ataque de nervios.

Estas cuestiones y otras tantas del mismo tenor son asuntos menores para los K, pero de una inmensa preocupación para la ciudadanía. Las sorpresas nunca terminan con este gobierno, en el marco de la embestida contra el Grupo Clarín y la prensa no adicta en general, el jueves De Vido anunció la prohibición a Cablevisión de brindar la conexión a Internet.

Esta disposición afecta a cientos de miles de usuarios en todo el país. La fusión de Cablevisión y Multicanal se anunció en 2006 e incluyó a Fibertel, Teledigital, Ciudad Internet y Fullzero. A pesar de ello el Gobierno considera hoy –con cuatro años de retraso- que aquellas compañías no pueden hacer converger sus operaciones.

Un paso de comedia inexplicable. Solo cabe el rechazo social a la medida y la consiguiente intranquilidad por el abuso de poder que esto significa, un claro  intento de hegemonía en los medios de comunicación.

Este Gobierno kirchnerista esta obsesionado con lo que los medios de comunicación publican sobre ellos y sobre su gestión. “Hacer TV” el futuro y surrealista canal televisivo de De Vido se pensó para neutralizar las noticias “conspirativas” de diarios, radios y ciclos de TV que le son adversos.

El ex presidente prepara su jugada final – y tal vez de su ciclo-, las posibilidades de estatización y/o expropiación de Papel Prensa. Su punta de lanza se llama Moreno y también algunos otros que pretenden un sillón de periodista que ansían desesperadamente.

Néstor Kirchner no sabe de política ni de valores, menos aun de los democráticos, esta arriesgando el partido con un falta envido y solo tiene 25.

Por Francisco Montesano, Periodista

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