LOS CONSERVADORES PROGRESISTAS

Por Claudio Chaves

La obra de gobierno consiste en conservar, robustecer y afianzar las instituciones consagradas. Promover el progreso, sin precipitarlo; evitar los saltos y las soluciones violentas en el camino gradual de los adelantamientos: proteger las garantías públicas sin descuidar las individuales, cambiar, mudar, corregir conservando. Juan Bautista Alberdi.

El Profesor Sergio Berensztein, a quien conocemos por sus certeros y hasta ahora sensatos informes sobre tendencias electorales en el país, elaborados por la institución que dirige, Poliarquía, nos invita, por estos días, a una reflexión acerca del concepto de la justicia social y su  irradiación en el país. Sus opiniones fueron vertidas en un artículo aparecido  en el diario La Nación del 4 de agosto de 2010.

En dicho texto polemiza con la señora Presidenta a propósito de sus declaraciones  sobre que fue Eva Perón  la creadora  de estas ideas en la Argentina.

Sin afán de polemizar con el Profesor acerca del valor de las ideas y la importancia de su implementación, que sin duda correría a favor de la abanderada de los humildes,  lo cierto es que en el artículo de marras hay algunos silencios injustos  a los que procuro ponerle algunas voces y sonidos.

Dejo de lado su búsqueda en Europa, durante el siglo XIX, de los orígenes del concepto. De  los movimientos sociales y políticos que lo impulsaron y de los principales pensadores responsables de la idea. Aunque la lista es incompleta. Solo me centraré en la Argentina.

CONSERVADORES. SOCIALISTAS Y ANARQUISTAS

Escribe Berensztein:

“Evita tampoco fue la primera en impulsar el concepto de justicia social en la Argentina. Como ocurrió con las propuestas más modernas e innovadoras en materia de legislación laboral, derechos civiles, cooperativismo e igualdad de género, quienes introdujeron este debate en nuestro país fueron los líderes del Partido Socialista, particularmente Alfredo Palacios, el primer legislador (1904) de esta ideología en toda América latina. Alejandro Korn y José Ingenieros en el movimiento reformista de 1917.”

Esta afirmación no se ajusta, con precisión, a la realidad histórica y política de la Argentina de principios del siglo XX.

A comienzos de 1902 y bajo la Presidencia del General Roca una serie de movimientos huelguísticos sacudieron al país. Los obreros del Mercado Central de Frutos declararon un paro que rápidamente se extendió a los más importantes talleres y fábricas, y al interior de la patria. La Argentina opulenta mostraba su rostro más injusto.

A instancias del Diputado Miguel Cané se sancionó ese año la Ley 4144 de Residencia por la cual el Poder Ejecutivo podía ordenar la salida de todo extranjero cuya conducta “comprometa la seguridad nacional o perturbe el orden público” y la Ley 4145 por la cual se establecía el Estado de Sitio. Hasta aquí lo que vulgarmente se recuerda del Gobierno de Roca.

¿Pero fue sólo represión y castigo la política de este  gobierno  o introdujo el concepto de justicia social atribuido al socialismo? Veamos.

Frente a la conmoción el Conquistador del Desierto convoca al Ministerio del Interior al Doctor Joaquín V. González con la directiva precisa de abordar el problema social y el político- electoral. Rápidamente González llama al Ingeniero Bialet Massé de notable  actuación en la Provincia de Córdoba bajo el gobierno de Juárez Celman en el manejo de personal y fabricación de cal para el Dique San Roque y le solicita que elabore un informe sobre la situación de los sectores obreros orientada a sancionar una ley o Código de Trabajo.

En noventa días el informe está terminado. A continuación el Ministro del Interior convoca a cuatro dirigentes socialistas, amigos del gobierno, Leopoldo Lugones, Manuel Ugarte, Del Valle Iberlucea, José Ingenieros y Augusto Bunge para que elaboren el texto de la Ley. En este sentido es cierto lo que observa el Profesor Berensztein. Sin embargo, si se observa con agudeza,  fue el poder político conservador el promotor de la justicia social.

EL CODIGO DE TRABAJO

Este Código contemplaba:

Ocho horas de Trabajo. Descanso dominical. Vacaciones para la mujer embarazada. Arbitraje estatal. Sábado inglés. Reglamentación del trabajo de menores. Convenios colectivos de trabajo. Supresión del pago salarial en vales o bonos. Debe abonarse al menos cada dos semanas.

¿Qué ocurrió con la iniciativa? No llegó a debatirse en el Congreso.

Fue rechazada violentamente por la Unión Industrial Argentina.  Para sorpresa de todos  el Partido Socialista, también la repudió negándose a aceptar una ley promovida por las clases dominantes y por si fuera poco los anarquistas en su Cuarto Congreso de la FORA (Federación Obrera de la República Argentina) “rechazan el proyecto de la ley nacional por considerarla perniciosa para la clase trabajadora. Llegando si es preciso en caso de ser promulgada, a la huelga general para obligar a los poderes públicos a derogarla.”  [1]

El progresismo mostraba su cara más pobre e indigente, que en términos generales no ha variado hasta nuestros días.

De aquel intento de Roca solo quedó el Departamento Nacional del Trabajo (dentro del Ministerio del Interior). El mismo instituto que el Coronel Perón solicitó elevar al rango de Secretaría volviendo a  poner en marcha la justicia social en la patria, detenida desde aquel ensayo del General del Desierto.

CLAUDIO CHAVES


[1] Oddone, Jacinto: Gremialismo Proletario Argentino. Ed. La Vanguardia. Bs. As. 1949. Pág. 146.

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