La defensa ética de la libertad

Por Marcos Hilding Ohlsson – Consejal De San Isidro y miembro de Foro Republicano.

“El tamaño del presupuesto federal no es un barómetro adecuado para medir la conciencia social o el interés caritativo.”Ronald Reagan.

Si llevamos a la máxima algunos conceptos generales de la intervención o control del gobierno en la economía, podríamos llegar a la conclusión de cuanto más grande es el gobierno o más regula al mercado es un mejor gobierno. Que cuanta mayor asistencia social da un gobierno muestra que se preocupa más por los necesitados. Que de cuanto más refrena los perversos intereses individuales o regula la economía, para defender a unos de otros, es mejor. Llegaríamos a la conclusión que el Gobierno con mejores intensiones es el más grande y en todo caso el comunismo es el sistema que más se preocupa por el bienestar de las personas.

Teniendo esto en cuenta es interesante ver cómo y por qué los jóvenes que en general defienden las libertades civiles, la libertad de expresión, la libertad religiosa, libertad artística, no defienden o no les interesa la libertad económica. Han separado libertad económica de lo civil, de las personas. Si les preguntas a alguien si quiere que el Gobierno regule su vida diría que no, pero si quiere que regule la economía la respuesta sería distinta.

La pregunta es por qué los jóvenes están lejos de las ideas de la libertad económica. En primer lugar, porque los que defendemos estas ideas hemos sido pésimos comunicadores. Esto hace que los principales informantes y comunicadores no sean cercanos a la libertad: Prensa, medios y educación. En la mayoría de las universidades al enseñar economía el abanico va desde Keynes a Marx, pero solo por arriba han oído hablar de los autores liberales.

Pero más importante aún es que no hemos dado la batalla ética. Los liberales nos hemos concentrado demasiado en los aspectos económicos sin mostrar como afecta a la sociedad. Es decir, nos enfocamos en defender el superávit fiscal, o hablamos de inflación o de la deuda, mientras que del otro lado, hablan de las necesidades de la gente.

En Argentina, solo digo que soy liberal cuando tengo media hora para explicar que no soy un ser malvado al que solo le importa la plata y no me preocupa lo que le pasa al otro. Se asocia a los liberales como fríos insensibles (todos economistas o banqueros) y los socialistas con buenos tipos, pero no muy eficientes.

Churchil decía: “Si a los 20 años no eres socialista, no tienes corazón; si a los 40 lo seguís siendo, no tienes cerebro”. Y una amiga mía decía “Mi corazón es socialista, mi cabeza liberal”. Por lo que básicamente pensaba: “soy inteligente como un liberal, y “bueno” como un socialista”. Y por último he escuchado a varios estudiantes decir “el socialismo es lo ideal, lástima que es una utopía”. En todas las frases se muestra, de manera implícita, al socialismo como lo “bueno” o bondadoso, pero no eficiente.

Acá debemos dar la batalla ética, de que la libertad individual que defendemos es superior que un régimen colectivista donde el Estado rige tu vida. Que podemos tener ideas distintas sobre cuál es el mejor sistema económico social, y porqué la Sociedad Libre es superior éticamente al modelo de intervención estatal.

A mi amigo, le diría, se ve que muy inteligente no es si piensa que ser socialista implica ser más “bondadoso”. A los que piensan que el socialismo es una utopía, les respondería, menos mal. Menos mal que no funciona. ¿Y que utopía? Donde un gobierno te diga qué tenés que hacer, qué comprar, qué decir, donde no puedas elegir la educación de tus hijos, ni progresar, ni tener sueños ni poder viajar.

No es una utopía. Todos los intentos de socialismo han mostrado su rotundo fracaso y no ha mejorado la vida de su gente. Tenemos que hablar del sueño de la libertad. Una sociedad abierta y libre.

¿Cómo lo logramos? Hablando, hablando y hablando. Con convicción y pasión, de que creemos que con mayor libertad no solamente la gente va a vivir mejor, sino que también es lo más ético.

Hay que defender la libertad económica, la artística, literaria, la libertad en su conjunto. Mostrar que con mayor libertad también se benefician los que menos tienen. Que nos importa cómo viven los que menos tienen y que tenemos un mensaje para darles. Mientras los socialistas les dicen, ustedes son pobres y no pueden hacer nada para salir así que el Estado te va a mantener en la pobreza, pero dándote dádivas para que puedas sobrevivir. Nosotros les decimos que creemos que cada persona tiene valor, que confiamos en que pueden trabajar y estudiar y que son capaces no sólo de sobrevivir sino también de progresar. Que estamos en contra de la inflación que pega a los que menos tienen, que queremos que compren bienes baratos de cualquier lado del mundo. Que con mayor libertad económica pueden estar mejor. Y que el Estado no debe impedirles progresar por medio de los altos impuestos y el exceso de regulación.

Debemos defender los derechos individuales, la libertad y la propiedad para todos. La libertad de hablar, para periodistas, para educadores, deportistas, empresarios… Pero para volver a entusiasmar debemos estar convencidos de que el tamaño del Estado no es un buen indicador para medir la conciencia social.

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