MATEN AL MENSAJERO

Por Federico Perazzo – Foro Republicano

He notado que en este último tiempo se ha gestado un discurso anti medios que indudablemente sorprende. Incluso hasta muchos opositores al actual gobierno se han enrolado en las filas de los “revolucionarios mediáticos”. Pero sorprende no por esta contraofensiva K, que en nada llama la atención y hasta era de esperarse, sino en cómo el homogéneo discurso del oficialismo nace de aquello que tanto detractan.
Ese famoso discurso de Cristina, en donde había una Argentina virtual y otra real, hizo y hace eco en cada rincón del país no porque canal 7 se lo haya propuesto solamente. Es innegable que cada ataque y cada contraataque en esta puja entre el pro k y el anti k tiene su campo de batalla: los medios. Quien observa a través de ellos es un espectador que consume lo que dicen tanto unos como otros y en base a eso razona. Algunos a favor, otros en contra (no viene al caso evaluar cuantos hay de cada cual).
Se me antoja decir entonces que esa tan afamada postura en la que los Kirchner se victimizan frente a los medios, no es más que un slogan político que carece de toda convicción por hacer una ley de fuste que en verdad proponga la pluralidad que tanto dicen defender.
Sin dudas su inteligencia política (porque hay que reconocer la cintura que tienen) los llevo a formular un plan magistral para, a través de aquellos espacios gráficos o televisivos, hacer campaña en contra, justamente, de quienes les dan voz frente a la sociedad. Se llenan la boca hablando pestes del grupo clarín-de quien debemos recordar eran íntimos amigos- cuando es dicho grupo, entre otros, quien les proporciona el cómo difundir sus “políticas”.
En rigor, tampoco les interesa los postulados que sostenga la nueva ley (que aclaro debe haber) a favor de la libertad de expresión o acerca de la competencia por los distintos espacios. Me atrevería decir, incluso, que bregan por una ley que les sea totalmente funcional. Pruebas de ello puede darlas Diego Gvirtz, un productor desprovisto de todo caudal ético que tan solo le importa el cheque que le vendrá desde la rosada a modo de pago por sus “servicios”. Para mayor especificidad, me refiero al titiritero de programas como “Duro de domar” (ahora totalmente politizado) y “6-7-8” (bastante duro de ver). Por esto, a los defensores a ultranza de esta iniciativa por la “libertad de expresión” y el “pluralismo”, les pregunto ¿Acaso ven mucha diversidad de ideas en estos programas?
La realidad es que el común de la gente ya no quiere pensar. No les interesa agarrar un libro sobre los distintos modelos que se plantearon a lo largo de la historia, por ejemplo, y en base a eso delinear su propio modo de pensar. Por el contrario, se apegan al facilismo y al método más rápido, que es el de alinearse a un discurso determinado y a raíz de ello batallar contra alguien. Pónganle el rótulo que se les ocurra sobre ese determinado opositor, pero la premisa básica es batallar; visto esto ya no como un medio sino como un fin.
La estrategia Kirchnerista es el bluff perfecto para no delatar su falta de juego. Hoy nos mantienen distraídos con esta burda disputa de quien dijo que, cuando en realidad deberíamos estar preocupados a fondo por los desbarates a los que nos tienen acostumbrados con su tan mentado modelo.
En otras épocas, para distraer la atención de la opinión pública, se recurría a otras formas de persuasión que si bien diferían a las actuales en los modos, proponían el mismo fin: evitar hablar de lo que en verdad hay que hablar. Antes, quizá, se argüía que las naciones hegemónicas tenían la culpa, o que los militares, o que vaya a saber quien; hoy son los medios. Posiblemente, en un futuro, si seguimos en el letargo, se recuerde ésta década como la década infame de los comunicadores que quisieron boicotear el virtuosismo conductor del matrimonio gobernante. Algo parecido a lo que pasa hoy al mirar con recelo todo lo que sea fronteras afuera gracias a esas viejas mentiras que nos impusieran antiguos funcionarios al decir que lo “foráneo” era sinónimo de perverso. La realidad es que nada más lejos que eso.
Este macabro plan que trata de llevar a cabo el oficialismo estriba en proponer una arena de juego en donde todo sea relativo y nadie pueda tener ideas claras. En lo particular, me atrevo a llamarlo el juego del caos. La idea ya no es generar confianza por motus propio, sino que es llevar al otro a su mismo nivel. Apegados al adagio de “mejor malo conocido que bueno por conocer”, los K llevan adelante su maniobra más ingeniosa: el descrédito por aquello que no sea afín al gobierno. Han borrado los matices porque saben que son su peor enemigo. Ni Macri, ni Cobos, ni Carrió. El gris es a quien más temen, porque propone una alternativa de pensamiento. El blanco o el negro, en cambio, alienta la idea de “conmigo” o “contra mi”, que a su vez nos lleva a una irracionalidad supina. El estar de un lado o del otro despierta en el ser humano al más peligroso adversario de la razón: la pasión. Ya no se busca pensar sobre si la oferta monetaria por parte del BCRA es buena o mala; si tal o cual impuesto es más dañino o menos dañino; si el presupuesto nacional esta correctamente formulado o si la política expropiatoria por parte del gobierno es afortunada o desafortunada. Por el contrario, el planteo nos induce al maniqueísmo de siempre: los buenos o los malos. No es casual que Néstor y Cristina se apeguen al acotado porcentaje de fanáticos que cada vez están más fanatizados.
Que Néstor Carlos Kirchner es un gran conocedor de las miserias humanas no es novedad y es por eso que ha hecho del factor odio un modo de hacer política. Por otra parte es entendible, porque no se puede incurrir en los mismos errores de toda la vida sin justificarlos ingeniosamente para que la sociedad no lo condene ¿Cómo hicieron para conseguir tal impunidad a la hora de ejecutar las mismas ineficaces maniobras de siempre? Pues bien, no han hecho más que desprestigiar a los encargados de comunicar las malas noticias. ¿Quiénes deben difundir ese mensaje oficialista? Justamente ese puñado de fanáticos cuya misión primordial es hacer tanto ruido como les sea posible. ¿Quiénes son sus aliados? La impresentable Hebe de Bonafini que embanderando un tema álgido y conmovedor trata de buscar adeptos a gritos, Gvirtz y sus productos que está destinado a ese cúmulo de aficionados del gobierno y, por supuesto, todas las “fuerzas paramilitares” que significan los piqueteros, sindicalistas y cuanto grupo se les parezca.
Por eso este mensaje va a la sociedad en su conjunto, a aquellos que quieren crecer en serio y que no aguantan más el estar sometidos a un mandamás con aires de grandeza. Abramos los ojos. No dejemos que nos engañen con artilugios viles y condenemos a quien debemos condenar…no matemos al mensajero.

Federico Perazzo

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: