Los argentinos no sacarán provecho del Canje: solo lo harán los “holdouts”

Por Francisco Montesano – Periodista

La novela Redrado -que parece terminada- en rigor no se trató de una discusión de la potestad presidencial de decisión y, menos aún, de un intento de menoscabo de su autoridad. En verdad, esconde un manejo conceptual de la economía argentina y la necesidad presidencial de imponer estrategias unidireccionales.

Estas maniobras del Ejecutivo se hallan por sobre cualquiera sea el rango político que ocupe aquel que objete sus propósitos, los cuales (según la Señora) nos guiarán al anhelado éxito, todo ello amparándose en las potestades otorgadas por el voto popular en octubre de 2007.

Retirado de la presidencia del Banco Central, Martín Redrado insiste en su idea: “las reservas de la autoridad monetaria constituyen un fondo de garantías”.

Para Redrado, es “irresponsable” la decisión del gobierno de usar reservas para pagar directamente a los bonistas privados y a organismos internacionales de crédito. Mantuvo esa postura, afirmando que “como cualquier país serio, se debe tener un programa financiero por el cual poder emitir deuda en los mercados voluntarios”.

A partir del canje de deuda con los holdouts (aquellos acreedores que rechazaron en 2005 la quita en el default del 2001), luego de más un lustro y diversos ministros de Economía, la Argentina procurará dar el puntapié inicial para reinsertarse en los mercados internacionales. Ello busca darle algo de oxígeno a la extenuada situación fiscal del Gobierno.

Esto envalentonará al matrimonio, siendo el segundo paso el financiamiento pensando en 2011, por lo cual, sólo los aumentos de los sueldos públicos, en las jubilaciones, las asignaciones familiares y el subsidio a la niñez significarán un piso para 2010 del 13,6%.

Para distintos economistas, la evolución del gasto podría estar en torno a 25%. Para otros, como Miguel Broda, podría llegar a trepar a 34%, ya que acceder al mercado le dará al Gobierno vía libre para gastar más.

Los analistas calculan que el mérito más importante del canje será frenar la salida de divisas, al disiparse las posibilidades de otra cesación de pagos. Esto le garantizará al Gobierno afrontar la campaña electoral 2011 sin crisis financiera, su principal objetivo.

Persistirán los problemas inflacionarios y en el empleo; el primer caso es la gran amenaza que el canje no puede frenar. Estudios privados señalan que eso sólo se empezará a notar con toda su fuerza dentro de un año.

En cuanto al dólar, se aquietarán las expectativas de devaluación: la City espera que la divisa cueste entre $4,08 y $4,25 a fin de año.

La deuda pública total, que cerró 2009 en u$s 147.119 millones, se dispararía a más de u$s 165 mil millones en 2010.

El consumo continuará restringido para aquellos de menores ingresos. Los más pudientes pueden volver a gastar en pesos sin ahorrar en dólares, pero para las clases bajas no cambiará demasiado.

El costo del canje es el reconocimiento de deudas con quienes no habían aceptado el canje de 2005, por lo cual la deuda del Estado se expande en otros 18 mil millones de dólares, en función de los nuevos bonos.

Todo esto aunque el consumo, el empleo y la actividad no mejorarán, pero si mejorarán los números particulares de los holdouts.
Por Francisco Montesano, Periodista

http://blogs.clarin.com/conflictos-y-dilemas/posts

http://nuevoencuentro.com/franciscomontesano/

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