DERECHA NO; DERECHOS

 Por Armando  Ribas

“El lenguaje político está diseñado para hacer que las mentiras suenen verdaderas y el asesinato respetable y darle la apariencia de solidez al puro aire” George Orwell.

         El reciente triunfo de Piñera en Chile ha sido definido por toda la prensa internacional, como el triunfo de la derecha por primera vez en los últimos cincuenta años. Particularmente desde el retorno de la democracia, período en que gobernara la denominada centro izquierda. Desafortunadamente nadie parece recordar que la libertad retornó a Chile gracias a la intervención de las Fuerzas Armadas chilenas, que evitaron que el democrático Allende lo convirtiera en la segunda Cuba en el continente. Más aún fue el dictador Pinochet quien llamara nuevamente a elecciones libres en Chile y permitiera el triunfo de la oposición , o sea de la Centro izquierda.

       Ya se que aquí estoy siendo políticamente incorrecto, pues ver la historia tal cual fue, en un mundo dominado por la visión demagógica y cínica de la izquierda, es ser de extrema derecha, y por consiguiente opresor y torturador. Ahora bien visitar a Fidel Castro y desconocer los crímenes cometidos en Cuba por más de cincuenta años, y la falta de libertad existente en la isla es pertenecer a esa “maravilla ideológica que es la centro izquierda”. Cuando pienso en los dolores causados a los cubanos por los Castro no puedo evitar las ganas de llorar.

      Es asimismo una realidad, que los sucesivos gobiernos de Chile de centro izquierda han colocado a Chile a la cabeza política de América Latina. Ahora bien lo que igualmente se pretende desconocer es que en gran medida la exitosa política llevada a cabo, no fue más que la continuidad de la política iniciada por Pinochet y su Ministro de Economía Hernán Bushi. La política seguida por la Sra Bachelet, tuvo un rasgo algo distinto, cuando después de veinte años siguió los pasos de los Kirchner de juzgar y poner presos a los militares, y fue a visitar al demócrata de izquierda Fidel Castro.

  ¿Qué significa ante esta historia el triunfo de la “derecha” en Chile?  Empecemos por definir el término derecha en el léxico político. No me cabe duda de que derecha significa estar a favor de los ricos y por consiguiente en contra de los pobres. Como ya he señalado en anteriores oportunidades esta dicotomía aparentemente conceptual es eminentemente valorativa y ética. Como bien dijera Thomas Sowell la izquierda se ha apropiado de la ética y todo el que se le opone, no sólo está equivocado sino que es un pecador (SIC).

       La continuidad de su política interna, que no cambiaría grandemente con el acceso de Piñera a la presidencia, se define como que tiene políticas de Estado. Aquí tenemos otro vocablo político de sentido vacuo que es las políticas de Estado. Supuestamente políticas de Estado serían aquellas que no se modifican cualquiera que fuere el gobierno de turno. Pero he aquí que lo que importa en una política no es si se modifica o no, sino cuan eficiente ha sido su implementación. Mantener como política de Estado una política errada no es en si misma una virtud, sino una estupidez que paga la sociedad por el Estado.

      Todo parecería indicar que el cambio sustancial en la política Chilena a partir del acceso de Piñera al poder sería la política internacional. Podría decir que es un factor trascendente en los momentos que vive el continente, donde la democracia se confunde con el derecho de las mayorías de violar los derechos de las minorías. O sea se ignora que el objetivo fundamental de las constituciones es la limitación del poder político, fuere del Ejecutivo o del Legislativo. Ese es el rol fundamental que cumple el poder judicial de decidir si las leyes violan o no la Constitución, o sea los derechos establecidos en la misma.

      Ya Piñera se habría manifestado públicamente contra de Chávez, Correa y Morales y por supuesto de Castro, que constituyen la amenaza ideológica y política a la libertad en el continente. Debo insistir entonces que el calificativo que corresponde a la derecha no es el de capitalismo, sino el del respeto por los derechos individuales y la limitación del poder político.

   Este triunfo de Piñera en Chile (No de la derecha sino de los derechos) es tanto más trascendente en un momento como el actual en el que los Estados Unidos se encuentran en manos de un presidente que aparentemente está más cerca de Marx y de Lenin que de los Founding Fathers. En su discurso sobre el Estado de la Unión, se habría presentado bajo la égida de Trasímaco de usar la moral convencional en beneficio propio. Hay que tomar al pueblo por los oídos, para después agarrarlo por la garganta. (SIC).

     Por consiguiente en el mejor sentido demagógico se refirió a las virtudes del pueblo americano, ignorando que las virtudes en el comportamiento están regidas por las circunstancias (Hume ). Y esa circunstancia determinante es el denominado credo americano que no es otra cosa que la vigencia del Rule of Law.

      Aprovechó entonces la oportunidad para culpar al egoísmo de los banqueros por la crisis económica. Ese criterio aparentemente compartido es la expresión de Marx de la explotación del hombre por el hombre en el sistema capitalista. Es decir la ambición en términos marxistas es lo que en el Manifiesto denominara el cash nexus (El nexo por el dinero). Ese análisis supuestamente moralista pretendió ignorar que la verdadera causa del origen de la crisis  fue la promulgación por Carter de la Community and Reinvestment Act, por la cual se establecía demagógicamente el derecho de todo americano a una vivienda propia

       En su discurso prometiendo la creación de empleos por parte del gobierno, olvidó asimismo que el principio ético rector de la grandeza americana es el derecho del hombre a la búsqueda de su propia felicidad y no la demagogia de pretender que el gobierno se la otorgue. Y por supuesto en ese proyecto postula la necesidad de mayores regulaciones al sistema financiero, lo que significa la violación de los derechos de propiedad por la injerencia del gobierno en la actividad privada.

     Volviendo a Chile, el conocido periodista Andrés Oppenhaimer que aparentemente habla y tiene contactos con el mundo entero, en un artículo reciente escribió que en sus conversaciones con los asesores de Piñera le dijeron que éste no pretendía liderar una lucha anti Chávez en el continente. No voy a discutir la información de Oppenhaimer, pues carezco de sus contactos personales, pero si puedo decir que el antagonismo entre la libertad representada hoy por Chile y el totalitarismo de Chávez, discípulo de Castro, Correa y Morales es un hecho manifiesto.

     Por último espero que triunfe la libertad y que el Sr Obama tome conciencia de la realidad de América Latina y la responsabilidad que le cabe, en defensa de sus propios intereses. Recordemos que igualmente nuestro continente fue ignorado en el discurso sobre el Estado de la Unión. Es pues imprescindible que tome partido en defensa de la libertad amenazada por el enfrentamiento entre Colombia asediada internamente por las FARC y externamente por el apoyo que les brinda Chávez, así como al narcotráfico. “God bless America from north to south” y que prevalezcan los derechos y no la falacia de la derecha…   .

 .

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