“Give me the money, que lo necesito para financiar las cuentas públicas”

(Parte de la “Carta desde el ciberespacio número 248”, por El Hombre Electrónico).Lo que importa es saber porqué los kirchenristas se lanzaron a echarlo a Martín Redrado, y esto nos lleva a una situación muy parecida, demasiado parecida lamentablemente, a la ocurrida en 2001, cuando asumió Domingo Cavallo como ministro de Economía de Fernando de la Rúa y echó a Pedro Pow, el entonces Presidente del BCRA.

En aquel año, la situación fiscal era tan mala como la actual, quizá un poco peor, quizá no, pero se combinaba con cuentas externas pésimas en un contexto de precios internacionales por el piso, lo que hacía que la Argentina tuviera no superávits gemelos, sino déficits gemelos, con la presión adicional de una deuda pública dolarizada que complicaba el panorama. Con todo, se trataba, como hoy mismo, de una situación manejable con inteligencia y menos canibalismo político, dos  factores que siguen caracterizando a la Nación, lamentablemente.

Domingo Cavallo lo echó también a Pedro Pow en aquellos tiempos como titular del BCRA, aunque por razones un poco diferentes:

Él necesitaba parte de las reservas para financiar un bache fiscal de proporciones, que el ministro anterior (Ricardo López Murphy) quiso ajustar para enviar una señal de seriedad a los mercados y recuperar la confianza. Aunque ello lo hizo durar 15 días en su cargo ante la oposición no sólo de la siempre útil patota sindical, sino del mismo radicalismo, que se le puso en contra por razones puramente ideológicas. Aquel ajuste razonable que proponía López Murhy era infinitamente menos indoloro de lo que vendría después, por no haberlo apoyado.

Pero el primer punto es que Cavallo hizo las cosas con prolijidad, aunque su objetivo fuera parecido al actual: echarlo a Pedro Pow cumpliendo todos los requisitos legales necesarios para echar a un Presidente del Banco Central, incluyendo la consulta al Congreso, que rápidamente aprobó lo que proponía Cavallo. Ya tendrían tiempo después de esmerilar al ministro, pensaron algunos radicales que hacían de opositores de la misma Alianza UCR-Fre-Pa-So.

En esta oportunidad, el gobierno de Cristina Kirchner quiere sacar a Martín Redrado del BCRA por razones parecidas: (el matrimonio presidencial quiere el poder para manejar las reservas para sostener un gasto público que va a una velocidad que duplica la recaudación de impuestos). No porque Redrado sea un mal técnico, no porque haya manejado mal la política cambiaria ni nada por el estilo.

De hecho en estos años Redrado controló-ancló-contuvo al dólar en medio de una fuga de capitales récord, y hasta aumentó las reservas internacionales, pese a la desprolijidad creciente del oficialismo, incluida aquí la espectacularmente ineficaz política agropecuaria, basada fundamentalmente en agredir y destruir al sector más competitivo y productivo de la Argentina, el campo, más por razones ideológicas que por una estrategia de crecimiento inteligente.

La diferencia entre lo que hizo Cavallo y lo que está haciendo el gobierno es, sencillamente, que el primero siguió en 2001 los procedimientos institucionales y se manejó dentro de los límites de la legalidad, mientras los Kirchner, y su ministro Amado Boudou (el ahora llamado Lustoo), se manejaron con su habitual impunidad, pasando por encima de las normas, la justicia y lo que prescribe sabiamente la Carta Orgánica del Banco Central en estos casos, de manera de proteger al Banco Central y darle la autonomía contra los sucesivos manotazos de diferentes gobiernos que quieren utilizar sus reservas con diferentes excusas y razonamientos geniales.

Lo que ocurrió esta vez es que el matrimonio presidencial se encontró con un Presidente del BCRA con un similar instinto animal que el que tienen los Kirchner, y muy dispuesto a defender todo lo posible la autonomía de la institución que preside (nombrado por el mismísimo Néstor Kirchner) hace 5 años.

No hace falta agregar que si Redrado hubiera hecho caso a la presión de los Kirchner y Boudou, el que corría el riesgo de ir preso era él mismo por desobedecer las normas que fija la Carta Orgánica del Banco Central y su responsabilidad como cuidador de las reservas que están bajo su jurisdicción.

Visto, así, a Redrado no le dieron demasiadas opciones. Si se dejaba echar de manera impropia, o si transfería las reservas a una cuenta del BNA o del Tesoro, podía ir preso por incumplimiento de sus deberes como funcionario público. Si no obedecía a la Presidente, tenía por delante el famoso decreto de necesidad y urgencia de Cristina Kirchner, que lo llamó “desobediente”, qué barbaridad, el niño Martin. El resto de la historia es conocida.

 (Fuente: Estudio Broda, diciembre de 2009)

Hay dos puntos más, para terminar.

Ante todo, el gráfico de arriba (una foto habla más que mil palabras, dicen) muestra sin lugar a dudas la desmesura en que el kirchnerismo ha convertido a la política de gasto público oficial, que está creciendo año a año de manera absolutamente desfasada de la realidad y las posibilidades económicas del país, con una recaudación que crecía, sin duda, pero a una velocidad que es la mitad de la tasa a la que el gobierno empujó el gasto público en estos años (acompañado por las provincias y algunos gobernadores igualmente irresponsables). Todo en un contexto de presión fiscal creciente que ha ido asfixiando al sector privado y su iniciativa (pregunten al campo si tienen dudas).

Detrás de ese sencillo gráfico está la verdadera razón de la presión oficial por echarlo a Redrado: querían gastar más, mucho más, liberando fondos al dedicar más reservas internacionales a pagar una deuda pública cuya responsabilidad de pago es del Tesoro Nacional.

El segundo punto tiene que ver con Martín Redrado, que no es un santo. Como presidente del BCRA no debió nunca dejar que la política antiinflacionaria quedara en manos del Secretario de Comercio (un tal Guillermo Moreno), lo que generó un nivel de inflación hoy por hoy del 17% (según FIEL), y en ascenso. La responsabilidad  de cuidar la salud de la moneda es, y sigue siendo, del BCRA, que es el responsable de la política monetaria y el custodio de las reservas.

Pero ya lo saben, en la Argentina todo es relativo, y sin ninguna duda Martin Redrado fue en estos años un Presidente del BCRA bastante más prudente, experimentado y creíble que cualquier que lo siga ahora en el cargo, que no tendrá ninguna credibilidad y será un chirolita de Néstor Kirchner, el verdadero ministro de Economía de la Argentina. ¿Vale la pena aclararlo?

Amigos y no tan amigos, la única conspiración a la vista es la que los Kirchner se están auto-infligiendo a sí mismos, por razones que podrá explicar mejor un profesional experto en problemas de personalidad. Ya se sabe, hay que estar muy sano para tener Poder y lograr que el poder no se apropie de uno mismo.

Fuente: http://elhombreelectronico.blogspot.com/ 

El Hombre Electrónico es un servicio gratuito con información y análisis de economía, realizado por Daniel Naszewski.

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