IDEAS SOBRE COPARTICIPACIÓN FEDERAL

 Por Juan Carlos Maggi y el IPI.*

 El lunes 14 de Septiembre del corriente año tuvo lugar un seminario organizado por las fundaciones Naumann, Relial, Atlas y Libertad. En el segundo panel de discusión, cuyo tema era “El aumento de la pobreza: ¿Culpa del Estado o culpa del mercado?”, uno de los panelistas, el Sr. José Luis Espert, mencionó como una de las soluciones a la eliminación de la Coparticipación Federal.

Yo estaba presente y al escuchar esta afirmación, me propuse “tirar de la lengua” a mis colegas del IPI, ya que yo no soy entendido en este asunto. Como la propuesta tuvo una buena acogida y hubo varios buenos comentarios sobre el tema, he tratado de transcribir casi literalmente lo que nuestros colegas del IPI escribieron, efectuando una compaginación y agregando algún modesto comentario mío.

 Mi invitación fue la siguiente: “Creo que tantas buenas ideas podrían plasmarse en un documento del Foro Republicano, que se podría entregar al Congreso. Éste tiene una deuda con la sociedad porque en la reforma constitucional del 94 se combinó que el Congreso reglamentaría la Ley de Coparticipación Federal, cosa que nunca se efectuó. Por lo tanto una propuesta de reglamentación acorde con los principios del Foro Republicano, creo que no estaría de más”. Una de las primeras respuestas fue la siguiente:

“Todos los problemas argentinos que nos agobian, insisto, todos, tienen su raíz en que no hemos definido esta relación entre Sector Público y Sector Privado. Este es mi modesto y pertinaz modo de ver el tema: el caballo delante del carro.  Qué quiero, primero, y cómo lo pago, después. Si no defino qué quiero, con el tiempo aparecen nuevas necesidades que algún vivo se las asigna al dios Estado y, aunque estén limitados los impuestos, encuentra alguna forma de financiarlo: deuda, emisión de dinero o sacando financiamiento a otros fines.  Argentina es el ejemplo mundial de esto.  Hemos probado toda la ingeniería financiera, monetaria e impositiva (así se llama) para gambetear la dura realidad de un tamaño del Sector Público descontrolado y descontrolable. Esta es la única raíz de la represión actual a la libertad económica y que ya avanza sobre otras: el tamaño indefinido, lábil, acomodaticio del Estado”.

“Si recaudan primero los municipios y después las provincias; serán estos Estados los que sostengan los gastos federales, mandando a la Capital Federal lo que resta después de financiar los gastos locales que pueden ser fácilmente controlados por los ciudadanos. Es decir, se participa a la Nación lo que les sobra a las Provincias y a éstas lo que les sobra a los Municipios”. Buen comentario. Me gustó. Sigo con otro:

“Dado que la Constitución obliga  a tener una coparticipación, habría que reformular lo antedicho de la siguiente manera:

1) Se legislan determinados impuestos que cobran las provincias para financiar el gasto provincial,

2) determinados impuestos que financian el gasto municipal.

3) determinados impuestos que financian el gasto federal (La Nación).

4) Luego se puede determinar un pequeño porcentaje del total, por ejemplo un 2 o 3%, que se distribuye a favor de las provincias más pobres en programas específicos para mejorar infraestructura, salud o educación.

5) En los impuestos de los municipios o las provincias deberían fijarse los máximos, pero no los mínimos, de modo que puedan competir entre ellos, en función de la oferta de

servicios públicos y el costo impositivo. Tengo claro que los liberales ortodoxos rechazaríamos el punto 4), pero sin embargo, me parece razonable aceptarlo para conseguir el consenso del 90% de la población. Una muy buena propuesta concreta y pragmática.

Seguimos con otra excelente opinión:

“Mi afirmación que para limitar el gasto hay que limitar los impuestos está basada en los hallazgos de Northkote Parkinson, que escribió las leyes de Parkinson:

“Work expands to fill the time available for its completion.” This law was discovered by C. Northcote Parkinson and is documented in his books Parkinson’s Law and Mrs Parkinson’s law, and other studies in domestic science. Several other laws have been attributed to Parkinson, these include:

Parkinson’s First Law: Work expands to fill the time available.

Parkinson’s Second Law: Expenditures rise to meet income.

Parkinson’s Third Law: Expansion means complexity and complexity decay.

Parkinson’s Fourth Law: The number of people in any working group tends to increase regardless of the amount of work to be done.

Parkinson’s Fifth Law: If there is a way to delay an important decision the good bureaucracy, public or private, will find it.

Parkinson’s Law of Sience: The progress of science varies inversely with the number of journals published.

Parkinson’s Law of  Delay: Delay is the deadliest form of denial.

Parkinson’s Law of  Data: Data expands to fill the space available.

Parkinson’s Law of  Meetings: The time spent in a meeting on an item is inversely propotional to its value (up to a limit).

Parkinson’s Law of 1000: An enterprise employing more than 1000 people becomes a self-perpetuating empire, creating so much internal work that it no longer needs any

contact with the outside world.

Mrs. Parkinson’s Law: Heat produced by pressure expands to fill the mind available, from which it can pass only to a cooler mind.

La segunda ley dice: Los gastos aumentan hasta alcanzar los ingresos. Sobre estas leyes, Parkinson escribió un libro extraordinario, muy jocoso, pero cruelmente cierto, sobre todas las razones por las que el gasto aumentaba y aumentaba y aumentaba. En un segundo libro que en su edición española se llama “Cuidado con los impuestos”, advierte que el control de los gastos en el sector privado tanto familia, como empresa estaba básicamente dado por el que pone la plata. Que esto no se daba en las finanzas públicas  y que ésta era la debilidad del sistema.

En el sistema suizo, he visto como el que paga puede ver la afectación de su dinero, por lo menos a nivel municipal lo ve casi directamente. Es casi como un sistema de un consorcio de un edifico.  Por supuesto es como en todos lados, hay gente que no participa nunca y otras que participa y controla. El resto confía y si no, finalmente se involucra.

Milton Friedman también trata el tema, en sus libros “chance and choice” y “the freedom to choose”. Ahí recordemos que estos libros fueron escritos en la época de Reagan y muy influenciados por las experiencias de la época de Nixon. Ahí M.F. afirma que el sistema suizo era muy superior por la cercanía entre el que paga y el que gasta.   

Si escuchamos a Alberto Rodríquez Saa, vamos a ver que piensa exactamente lo mismo. El expresa que no entiende porqué las otras provincias tienen déficit. A San Luis, teniendo el presupuesto más chico provincial de la Argentina le cierran los números y construye autopistas y tiene una agenda cibernética, etc, etc, etc. Le hemos escuchado decir que  es un problema de administración. Sólo podemos gastar lo que tenemos. Hay que confeccionar un presupuesto en base a los recursos disponibles. Así de simple. Es una realidad que no hay gastos fijos  y esenciales. Esto vale para las finanzas públicas como para las privadas, tanto las empresas como las familias.

¿O vos no crees que los gastos no van aumentando en una familia según el ingreso que va obteniendo? Las necesidades siempre están insatisfechas. El tema es que no desborden a los ingresos menos los ahorros que queremos realizar.

La brutal expansión del gasto en los últimos años se pudo dar mediante las retenciones a las exportaciones agropecuarias y mineras.

Mientras haya plata no se va a ahorrar.  Hay que cortar el grifo. Hay que disminuir los impuestos.  Alberto Rodríguez Saa la tiene clara”.  

Para terminar, otro colega envió una propuesta concreta y clara:

“Recuerdo que hace varios años en ACDE tratamos este tema. Orlando Ferreres tenía una propuesta que era:

1 – Dejar a la Nación el impuesto a las ganancias de empresas y los del comercio exterior.

2 – Eliminar el IVA y que cada Provincia fije su impuesto a las ventas (es menos eficiente pero más práctico) como funciona en USA.

3 – Los municipios cobrarían el impuesto a las ganancias personales. En pueblo chico todos saben quien gana y cuánto, dificultando la evasión”.

De mi modesta parte, lo único que puedo decir es que estoy de acuerdo con la posición de que “no se gasta lo que no se tiene”. O sea que hay que cerrar el grifo de los impuestos y dejar muy en claro el destino que debe tener cada uno de ellos. En su artículo del 2-11-09, en la Revista Economía para todos, Cachanosky menciona una gran verdad:

“Hasta tanto no se resuelva el modo de distribuir en forma equitativa y justa los ingresos impositivos, las provincias seguirán teniendo problemas financieros y, por lo tanto, continuarán siendo esclavas del gobierno central”

Más claro, echémosle agua.

Juan Carlos Maggi

*Insitito de Pensamiento e Investigación de Foro Republicano.

2 Responses

  1. Adhiero firmemente a estas ideas de federalismo en materia fiscal; fomentar la competencia entre estados a través de impuestos bajos y servicios públicos eficientes; controles recíprocos entre contribuyentes y gasto público, etc.

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