VIOLENCIA ELECTORAL

En un clima preelectoral mancillado con actitudes violentas, producto tanto de agresiones verbales como físicas, el lunes 1° de junio la Cámara Nacional Electoral dictó la sentencia con relación a las impugnaciones a las llamadas candidaturas testimoniales, además de otras cuestiones, tales como si el ex presidente Kirchner cumple con la exigencia de residencia en el distrito para el que se postula como diputado, es decir la provincia de Buenos Aires.

En este último sentido, la Cámara entendió que se satisfacía ese requerimiento constitucional por haber vivido efectivamente en la Provincia de Buenos Aires, más allá de que la quinta de Olivos pueda considerarse un establecimiento de utilidad nacional. Olvida el Tribunal que el hecho de haber habitado en dicho predio, casa-habitación presidencial que “circunstancialmente” está en el territorio bonaerense no le otorga “residencia”, no adquiriendo esa calidad el hecho que después de su gestión haya permanecido allí, en virtud de la obligación legal de convivir con su cónyuge.

Pero el meollo del fallo está en la cuestión de las candidaturas testimoniales. En esto, la Cámara votó dividida, lo que es una novedad en un tribunal que se caracteriza por emitir sus fallos por unanimidad.

Los doctores Rodolfo Muné y Santiago Corcuera votaron por rechazar las impugnaciones, haciéndolo en disidencia el doctor Dalla Via. En consecuencia, se decidió que Scioli y Massa podían ser candidatos a diputados.

La mayoría no avaló, según sostuvo, las candidaturas testimoniales, a las que fustigó, pero expresó que Scioli y Massa habían presentado un escrito en el que afirmaban que asumirían eventualmente las bancas para las que se postulaban. Para estos jueces, esa manifestación fue suficiente: le dieron el valor de un verdadero compromiso e interpretaron el “eventualmente” como la condición a que está sometida toda candidatura, es decir, que se gane la elección.

Alberto Dalla Via, por el contrario, entendió que esa manifestación era ambigua y que no despejaba el estado de incertidumbre de la ciudadanía al respecto, originado en las primeras declaraciones de los interesados. Por eso decidió que se trataba de candidaturas que violaban la genuina representación y que no podían ser admitidas.

Es que la palabra “eventual” significa “incierto, casual o posible”, por lo cual no se está dando seguridad o certeza alguna al elector que el candidato por el cual vota vaya a asumir el cargo para el cual se postula. La palabra eventual confirma, entonces, las firmes sospechas de que ellos no piensan asumir los cargos.

El voto de Dalla Via, quien es además profesor titular de Derecho Constitucional y presidente de la Asociación Argentina de Derecho Constitucional, es extenso, pero su lectura debería ser obligatoria en las facultades de Derecho, en los cursos de Instrucción Cívica y para todos aquellos que se interesen por la cosa pública, empezando por los políticos.

Es muy encomiable que un juez haya estado a la altura de su función como guardián de la Constitución, sin refugiarse en estrechas interpretaciones formalistas.

El Acuerdo Cívico y Social ha anunciado que interpondrá un recurso extraordinario contra la sentencia, para que intervenga la Corte Suprema. Se duda acerca de si hay tiempo para que esta se pronuncie con la celeridad del caso. El juez Fayt ha dicho que es casi imposible.

Sin embargo, dada la gravedad institucional de la cuestión, la Corte dispone de herramientas, si quiere usarlas, para fallar en tiempo oportuno. Si no lo hace, es por al alto voltaje político del tema.

Por Jorge R. Enríquez

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