El matrimonio Kirchner, el terror y la democracia

Mucho se podría decir sobre el clima que rodea a las próximas elecciones legislativas. Empezando porque no se sabe realmente cuales son las diferencias programáticas entre los candidatos, pero sí se sabe que opinan unos candidatos de otros, hasta que la fecha de las elecciones fue alterada por una maniobra política, pasando por el tema de las candidaturas testimoniales. En medio de una enorme confusión, vemos a todos los políticos con palabras llenas de agravios y de slogans, pero vacías de ideas. Pero el punto a resaltar aquí es otro: el terror discursivo como forma de hacer política del oficialismo. Analicémoslo.

Los mensajes del miedo vienen básicamente en dos formas: por un lado, los avisos sobre el hundimiento económico en el que supuestamente caerá el país si el oficialismo no gana las elecciones. Por otro lado las profecías del fin de la estabilidad democrática como consecuencia de una derrota de los Kirchner en las elecciones. Los dos tipos de advertencias vienen acompañadas por el reclamo sobre la supuesta ‘ingobernabilidad’ del sistema político argentino en caso de que el oficialismo pierda su mayoría legislativa, y son, por consiguiente, un llamado al voto a favor del gobierno.

Respecto de la primera forma de inspirar miedo en la población, podemos ilustrar con los dichos del ex presidente Néstor Kirchner de abril pasado. Recordémoslo: “Tengan en claro que si no hubiera memoria y no tuviéramos la mayoría en el Congreso, la Argentina volvería a caer en el vacío y en la crisis de 2001”.

Algo que siempre llama la atención de los políticos es como se hacen cargo de cualquier logro económico pero culpan todos los fracasos económicos en ‘el mercado’, cuando la realidad parecería indicar lo contrario. Esto es particularmente cierto del matrimonio Kirchner. Es una larga discusión que excede el marco del presente ensayo, pero se puede comentar brevemente que los méritos de la actual administración en la prosperidad post 2001 son decididamente menores de lo que ellos se acreditan. Es más, cabe preguntarse, ¿Qué ha hecho la Argentina de los Kirchner para favorecer el crecimiento económico en Argentina? Los derechos de propiedad no se respetan (véase el más reciente ejemplo, la estatización de las AFJP), la justicia sigue siendo lenta e ineficiente, el marco jurídico no favorece inversiones, ni locales ni extranjeras, el valor de la moneda dista de ser estable, etc. En conclusión, cuando el mercado internacional quería los productos argentinos (y eso, nunca lo olvidemos, no es mérito de ningún político, sino del productor), el gobierno poco hizo para acompañar ese impulso. Y hoy, ante el escenario de crisis, todo es culpa del capitalismo internacional.

Volviendo a la frase de Néstor Kirchner, lo que cabe preguntarse respecto de la misma es lo siguiente: ¿Qué relación hay entre mantener la mayoría en el Congreso y salir de la crisis económica? El ex Presidente desnuda todo su arsenal de falacias en esta frase. Por un lado, si realmente existiese una relación entre esas dos cosas, nunca hubiésemos entrado en una crisis, dado que hasta ahora el gobierno ha tenido mayoría en el Congreso. Por otro lado, si nos remontamos a los varios discursos del último tiempo que culpan la crisis en el primer mundo (el ‘efecto jazz’), y desligan de responsabilidad a la administración nacional, ¿Qué puede hacer entonces el Congreso y su mayoría ante esta fuerza imparable que es el capitalismo internacional? No se sabe. El discurso es poco claro. Y busca serlo. Lo que busca es crear confusión y terror en el electorado.

Pasemos al segundo tipo de amenaza apocalíptica, la que afirma que la estabilidad democrática peligra. En este sentido, vale repasar la afirmación de la presidenta de la nación, Cristina Fernández de Kirchner, quien dijo el 29 de abril pasado que “El 28 no sólo está en juego la posibilidad de seguir con este modelo y este proyecto, también están en juego la estabilidad y la calidad democrática”.

Es realmente muy desacertado para un Presidente decir esas palabras. No importa cuanto miedo de perder la mayoría tenga, o cuan seguro de la derrota se encuentre. El comentario es lisa y llanamente inapropiado, porque quien lo dice es Jefe de Estado. ¿Cómo explicar esta frase, al margen del impacto electoral buscado? Se hace realmente muy difícil. No hay evidencia de ningún tipo que nos lleve a pensar eso, y dado que la presidenta solo dice frases inconexas que luego deja sin explicar, cuesta saber como justifica tal afirmación. Lo cual nos lleva a entender estos dichos como orientados a generar terror en la población.

 

 

 

 

¿Por qué se apela al terror?

Buscando aterrorizar a la población el oficialismo quiere conseguir votos. La práctica del terror no es nueva, pero si preocupante; no es propia de la democracia, es propia de los gobiernos totalitarios. El terror paraliza al ser humano, le saca capacidad de acción y raciocinio. Y la esperanza de quienes nos gobiernan hoy es paralizar a los votantes, llenarlos de terror, para que acudan a las urnas a votar por el ‘no caos’, esto es, por el gobierno. Esperemos que el electorado argentino haya aprendido las lecciones del pasado y pueda ver a través de las mentiras de quienes los gobiernan. Incluso aquel dispuesto a votar al oficialismo, que lo haga por convicción y no por miedo. Votar por miedo sería el verdadero paso hacia atrás.

Vale aclarar que no hay porque temer que alguna de las amenazas del oficialismo se convierta en realidad. Eso no será así. Y aún si así fuese, no sería por culpa de que el gobierno perdió la mayoría en el Congreso, sino a pesar de eso. Existen otras cuestiones verdaderamente alarmantes a tener en cuenta.

 Por un lado, la opinión que el gobierno tiene sobre el resultado electoral: para el oficialismo, si la voluntad popular mantiene la mayoría oficialista en el Congreso, entonces estamos en presencia de un pueblo virtuoso. Si, por el contrario, el gobierno pierde su mayoría, nos encontramos ante un error por parte del electorado, que desconoce sus intereses y atenta contra la estabilidad del país.

Por otro lado, la visión de la democracia que tiene el gobierno: si el Congreso solo es bueno cuando es leal al Presidente de turno, lo que se está diciendo es que no es bueno cuando es opositor. Lo que subyace a la idea de que sin mayoría (o sea, con un poder limitado) solo hay caos es la idea de que para gobernar hay que despojar al poder de límites. Las consecuencias de no frenar al poder se pueden visualizar de la siguiente forma: es como tener a un dictador todopoderoso, quien con su gran sabiduría guía a sus ovejas por el campo ordenándoles que hacer. Eso es contrario a la libertad, puesto que los individuos libres deciden por sí mismos, y no son ovejas de ningún amo. Eso es contrario a la democracia, puesto que la convierte en tiranía del poder arbitrario. En palabras de Hayek, “no es la fuente, sino el límite al poder, lo que lo previene de ser arbitrario”.

¿Quién atenta contra la estabilidad democrática?

 

Patricio Echague

One Response

  1. Estoy de acuerdo con el análisis y encuentro que Elisa Carrió tambien utilizo ese tipo de patrañas apocalípticas el año pasado.
    ¿Tanto nos cuesta reflexionar que con este tipo de métodos quieren subestimar y rebajar al electorado? Seria bueno que podamos sintetizar esta reflexión y que la oposición tampoco caiga en este tipo de acciones viles.

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