Una aproximación económica al voto

            La teoría de juegos es una herramienta que utilizan distintas ramas del saber. Sin embargo es dentro de la ciencia económica donde esta ha obtenido los mejores resultados, a tal punto que numerosos de sus desarrolladores han sido laureados con el premio que otorga el Banco Central de Suecia.

Básicamente, este desarrollo teórico consiste en la determinación de una conducta racional en situaciones cuyo resultado depende de la interacción de jugadores interdependientes entre sí. Es decir que tenemos dos o más jugadores, que tienen dos o más opciones para elegir, que derivan algún tipo de bienestar o malestar dependiendo de los resultados de interactuar con otros individuos y cuya decisión influye sobre el resultado final del juego, del que se derivarán las respectivas utilidades.

El marco delineado en el párrafo anterior es completamente compatible con el análisis del proceso electoral mediante el cual los habitantes de la República Argentina eligen a los representantes de los poderes Ejecutivo y Legislativo y que tomará lugar nuevamente en nuestra patria el 28 de Junio del corriente año. Durante dicha jornada se pondrá en juego la mitad de las bancas de la Cámara de Diputados, la tercera parte de las bancas del Senado de la Nación y las Gobernaciones de Corrientes y Santiago del Estero.

A lo largo de este artículo, nos valdremos de la herramienta en cuestión para entender mejor en que consiste nuestra participación dentro del proceso electoral y así entender cuales son las razones que nos deben motivar a participar.

            En primer lugar tenemos a los jugadores; esto son los millones de votantes, que habitan desde Tierra del Fuego hasta la Quiaca (y en el exterior también), que deben elegir a sus representantes. En segundo lugar tenemos las distintas acciones que puede llevar a cabo el individuo; estas son: No votar, Votar en blanco, Impugnar el voto, Votar lista A, Votar lista B, Votar lista C, etc.. En tercer lugar tenemos la distribución final de las bancas en las Cámaras de representantes y gobernaciones que van a depender de la interacción de todos los jugadores entre sí. Por último tendremos el bienestar que deriva cada persona del proceso electoral que depende de la utilidad (o desutilidad) que derive la persona del solo hecho de ir a votar y la utilidad que derive del resultado final de la elección.

            Analicemos la cuestión más profundamente y desde la óptica del votante. La persona tiene la oportunidad de no votar, de votar en blanco, impugnar o de votar por aquel partido que represente de mejor manera aquellos valores con los que la persona adhiere y el bienestar que deriva depende de lo que goce participando de este proceso cívico y del resultado de la elección. ¿Hay alguno de estos factores que el individuo influenciar de modo de aumentar el bienestar del que disfruta?

            Siendo objetivos,  las probabilidades de influenciar el resultado de la elección con nuestro voto son muy bajas debido a los millones de personas que participan de este proceso, por lo tanto no podemos desde la sola emisión del sufragio influenciar nuestro bienestar. Entonces, ¿no hay nada que podamos hacer para derivar alegría de dicho proceso? ¿La única forma es que los demás voten aquellos valores que yo comparto?

            No, esto no es así. La satisfacción no la debemos buscar en el resultado mismo de la elección, que están fuera de nuestras posibilidades, sino en la participación en el proceso a través del cual los conciudadanos eligen a sus representantes. El sentirse parte de una sociedad que elige libremente aquellos ideales que mejor representan a la mayoría es algo a lo que no le damos la importancia que se merece debido a las circunstancias que nos tocan vivir.

 Todos somos concientes de que en nuestra sociedad está muy divulgada la creencia de que votar es un desagrado y una pérdida de tiempo; de que nada va a cambiar, de que el fraude va a determinar los resultados, de que todos los políticos son iguales,  etc. En el torbellino que es la vida cotidiana no solemos reflexionar que esto es algo que va en detrimento de las posibilidades de realización individual de cada persona. ¿Por qué?

            La importancia del mecanismo electoral radica en que el hombre es por naturaleza un animal social, un animal político. Es intrínseca al hombre la necesidad de participar en procesos que diriman las diferencias con sus similares con respecto a la toma de decisiones que afectan a la comunidad toda; no se le puede sacar al hombre esta cualidad suya y no esperar que sus posibilidades de realización queden disminuidas porque, de lo contrario, no sería hombre.

            Las sociedades modernas, sociedades de masas, han evolucionado hacia sistemas de participación en el que todo individuo está en su derecho (y en muchos casos en su obligación) de emitir un voto por el cual elige a aquellos representantes que mejor se adapten a sus preferencias. La legitimidad u adecuación de este sistema no será puesta bajo análisis en el presente artículo, tan solo se busca aludir al espacio más habitual rn rl que los individuos llevan a cabo su participación política.

            Esto puede verse muy claramente en el trabajo de Bruno S. Frey & Alois Stutzer titulado “Happiness, economy and institutions” (2000) en el cual los autores buscan analizar el impacto de las instituciones democráticas y federales en la felicidad a través de la información que revelan las encuestas sobre bienestar reportado realizadas a ciudadanos suizos. Suiza es el mejor laboratorio para analizar el impacto de cuestiones institucionales, ya que cuenta con un sistema federal de gobierno que delega mucha autonomía en los gobiernos jurisdiccionales (cantones) y estos otorgan derechos de participación política muy distintos a sus ciudadanos.

Luego de correr distintas regresiones los autores encuentran que el grado de participación que los ciudadanos tienen sobre las decisiones comunales tiene un efecto positivo y significativo sobre el bienestar reportado por los individuos (las personas que viven en cantones que ofrecen mayores posibilidades de participación política a sus ciudadanos tienden a ser más felices que el resto). Pero esto no es todo. Los autores desean averiguar también que parte de las ganancias de bienestar derivadas de las mayores posibilidades de participación política se deben a la utilidad derivada de poder participar de dichos procesos y que parte se debe a la utilidad proveniente de los mejores resultados del proceso político. Los análisis arrojan que los suizos se benefician más que los extranjeros (no participan del proceso político) de las instituciones; 2/3 de la ganancia de la democracia directa se debe a la posibilidad de participar.

El párrafo anterior prueba nuestro puntos en base a datos empíricos; las personas derivamos bienestar del proceso político, se imponga o no el ideal al cual adherimos.

 

Más allá del deber cívico que debiera de ser suficiente para arrojarnos vorazmente a las urnas, acabamos de ver como nuestra salud también nos impele a participar del proceso electoral. Como seres humanos tenemos la necesidad de sentirnos parte del mecanismo mediante el cual se toman las decisiones que atañen al funcionamiento de la comunidad toda y, en caso de sentirnos desanimados por la falta de transparencia del proceso, tenemos que luchar mediante el sufragio por nuestro derecho, como seres humanos, de derivar bienestar de la participación del proceso político eligiendo la alternativa que se comprometa a sanear el mecanismo en cuestión. Votar en blanco o impugnar el voto es otra forma de no votar, de permitir que los demás resuelvan por uno y de que se perpetúen aquellas particularidades poco deseables del sistema vigente. Queda claro que no existe ninguna razón para no ir a expresarnos a las urnas el próximo 28 de Junio; si Ud. piensa que es solo una pérdida de tiempo y trata de evadir su compromiso cívico entienda que el mayor perjudicado será Ud. mismo, al estarse privando de una necesidad que es inherente al ser humano y de la que solo se puede esperar alegría.

 

Lic. Julián Alberto Batista

One Response

  1. Lo felicito por su artículo licenciado.
    Espero poder compartir una charla con usted en cualquier momento para poder conocer mas a fondo estas cuestiones que ha planteado.
    A la espera de su pronta respuesta, lo saludo atentamente.

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