PROPUESTAS

Recorriendo las páginas de casi todos los diarios, se comprueba que un alto porcentaje del material impreso está dedicado a la lucha por la ubicación de los candidatos políticos dentro de los diferentes espacios posibles, en donde en general no existe la discusión de ideas, sino que el tema excluyente es la puja por un lugar, en función del caudal electoral que pueden aportar.-

 

Están excluidos, salvo honrosas excepciones, los temas referidos a temas de planificación, proyectos de ingeniería en algunas de sus diferentes especialidades, estudios de avanzada en cuestiones de comunicaciones, cibernética, etc.-

Pese a esto, una proporción importante de argentinos tiene plena conciencia de que es mucho lo que falta por hacer en nuestro país en las áreas de educación, salud, trabajo, seguridad, transporte, energía, urbanismo, industria, campo, etc.-

Si tratamos de reunir las propuestas de tareas y proyectos que es necesario concretar a breve y largo plazo, nos daremos cuenta que la clasificación por importancia de los mismos dentro del contexto total, constituye un trabajo de enorme complejidad.-

A lo largo de nuestras vidas todos tenemos diferentes necesidades y visión de las cosas, por lo que entiendo que si hacemos una encuesta sobre temas que puedan interesar en forma masiva a los ciudadanos, sería enorme la cantidad y diversidad de problemas a resolver, dependiendo del nivel social de los encuestados, de su ideología política, de su nivel cultural, del lugar que habitan en el país, de su situación económica, y de muchos otros factores que pueden ser no tan relevantes.-

 

Pese a esta introducción que induce a pensar en las dificultades para tratar de lograr consenso en el análisis de los problemas que nos aquejan, desarrollaré brevemente algunos temas que entiendo alcanzarían un alto nivel en la preocupación de los argentinos:

 

 

Confianza:

 

“No podemos confiar en las malas personas, no cambian jamás”

 

En la relación entre los ciudadanos y los funcionarios de los organismos que forman nuestra república, es fundamental que exista credibilidad y confianza, pues la falta de estos valores implica el descreimiento en las aptitudes de quienes tienen la responsabilidad de resolver nuestros problemas actuales y futuros.-

 

En general los puestos públicos son ambiciosamente perseguidos y disputados en la mayoría de los casos, no para solucionar problemas de la gente que los apoya, sino para resolver los problemas personales de quienes los ocupan.-

 

Salvo contadas excepciones, los candidatos a los puestos públicos buscan el apoyo de los votantes empleando métodos basados en promesas que muchas veces son imposibles de cumplir y en frases carentes de contenidos, incluyendo aportes materiales de distinto tipo, pasando a segundo término la única misión a la que se deberían hacer responsables, que es la de resolver los problemas de los ciudadanos.-

 

Esta falta de conciencia de las responsabilidades de los funcionarios de todos los niveles, se da en forma permanente y constante, ya que es un hecho fehaciente que no se produjeron ahora en forma espontánea sino a lo largo de décadas, debido a la permanencia de hechos y situaciones que nos han ido llevando a admitirlo y acostumbrarnos.-

 

Si trazáramos un gráfico en donde se indique la falta de confianza en función del tiempo, aparecería una curva con una muy fuerte inclinación hacia abajo, que refleja una tendencia difícil de revertir, si se siguen aplicando los sistemas y métodos utilizados en la mayoría de los casos por quienes se postulan como candidatos.-

 

Perder la confianza en forma generalizada significa tener que analizar en cada circunstancia cual es la mejor de las magras alternativas que se nos plantean, significa evaluar hasta que punto llega el descaro de un orador para contarnos mentiras, significa la aparición del deseo de emigrar del lugar habitual en donde hemos nacido y vivido, a otro que se suponga más confiable.-

 

El deseo de los argentinos de emigrar de nuestro país, cumplido por aquellos que se encuentran en condiciones de hacerlo, tiene su originen en el descreimiento generalizado hacia la sinceridad de los candidatos a funcionarios, y a la certeza de que no se aplica una justa y equilibrada justicia igual para todos, provocando como consecuencia la idea de abandonar la patria con el capital material e intelectual que se ha reunido, buscando la quimera de encontrar lugares más seguros, lo más lejos posible de las intenciones claramente manifiestas de apropiación por parte de los que ejercen el poder, que han demostrado ya en forma indubitable que no les interesa si ese capital material ha sido bien o mal habido, y que tampoco interesa el capital intelectual, ya que no resulta útil a sus intereses las ideas de las personas que piensan en forma diferente a lo que ellos piensan.-

 

Estos sentimientos se vieron claramente puestos de manifiesto en el acompañamiento y algunas manifestaciones de los días posteriores a la muerte del Dr. Alfonsín, con el cual podemos tener diferencias políticas, pero que cumplió con la condición fundamental de ser decente.-

Resulta un hecho repetido que la muerte de una persona, en especial si tiene trascendencia popular, despierta el recuerdo de las cosas buenas de quien se trate, no mencionándose las que no hayan cumplido con esa condición.-

 

En el caso del Dr. Alfonsín, debe resaltarse su vocación democrática, y la intención permanente de unir a los argentinos, tratando de olvidar las profundas diferencias ideológicas que nos dividieron.-

 

Durante un pequeño período de tiempo para un país, se levantaron las en general olvidadas banderas del estricto cumplimiento de la Constitución Nacional, la separación de poderes, al diálogo democrático y el respeto de las instituciones, pese a lo cual tuvo que abandonar el sitial ganado en elecciones libres, porque como él lo dijo, no supo o no pudo resolver los complicados laberintos del poder.-

 

Con las actuales autoridades que nos gobiernan, se pretende hacernos creer que se respetan los sabios dictados de nuestra Constitución, cuando resulta evidente el habitual incumplimiento de leyes y normas, pues son habituales los decretos de necesidad y urgencia que se promulgan ignorándola en forma flagrante, con la agravante pretensión de convencernos de que lo que se está reglamentando y aplicando respeta sus principios.-

 

Esto implica el convencimiento de nuestros dirigentes, de que a una parte de nosotros se nos puede tratar como ignorantes sin instrucción, sin ideas, y sin el sentido común necesario como para detectar el engaño.-

 

El resultado no puede ser otro que el desprecio hacia los funcionarios que en la mayoría de los casos obedecen mansamente las órdenes que reciben desde un nivel superior, y la incesante búsqueda de personas creíbles dentro del reducido universo político que disponemos.-

 

Este contexto de falta de verdad y falta de propósitos orientados hacia el bien público, unido a la certeza de que lo único importante para la clase gobernante es lograr la permanencia en el poder, es uno de los principales factores causantes de la falta de confianza.-

 

Los cargos públicos, no importa el nivel de los mismos, deben basarse en el orgullo de obtenerlos para servir a la comunidad, y merecerlos en función de conocimientos, capacidad de trabajo y honestidad, en lugar del método habitual utilizado que es el de la dependencia de quien esté en un cargo superior, por el simple hecho de ser amigo, socio, pariente, o alguien que le asegure obediencia incondicional.-

 

La única forma de recuperar la confianza en nuestra clase dirigente, es por lo tanto lograr que quienes ocupan los cargos nos digan la verdad, que tengan los conocimientos necesarios en las tareas que deben realizar, y sean honestos.-

 

 

 

Pobreza:

 

”Basta con mirar a nuestro alrededor, para saber que hay pobreza”

 

Lamentablemente, una importante masa de argentinos se encuentra hoy debajo de la línea de pobreza, es decir que no disponen de lo imprescindible para atender las necesidades de comida, salud, educación, y mucho menos de esparcimiento de sus familias.-

 

Nunca como ahora pueden verse tirados en los espacios públicos a hombres, mujeres y niños, que se cubren con cartones cuando hace frío y están rodeados por sus míseros bienes materiales.-

 

En muchos casos están los chicos de distintas edades que los acompañan. Vale preguntarse que porvenir les espera, y con que grado de resentimiento podrán salir de ese ambiente de miseria, si es que lo logran.-

 

Pueden ser muchas las causas que podemos encontrar para explicar y/o justificar esta realidad, pero lo cierto es que el ciudadano común pasa al lado de ellos con aparente indiferencia, pues ya se ha acostumbrado a convivir con ese escenario lamentable.-

 

Los ciudadanos que aún no estamos en esa situación, asistimos mediante limosnas y aportes dentro de las posibilidades de cada uno, pero sabiendo perfectamente que no podemos individualmente resolver íntegramente este grave problema social.-

 

La solución debe provenir de las instituciones del estado que correspondan, utilizando para ello el dinero recaudado de nuestros impuestos, que es prioritario emplearlo adecuadamente, sin ningún tipo de condicionamiento político.-

 

En la actualidad los mayores esfuerzos los realiza el sector privado por medio de entidades y personas que toman como propios estos problemas y tratan de hacer lo que pueden, con la contribución de una parte de la sociedad que los apoya.-

 

Esto no debiera ser así, ya que repito que es el Estado quien tiene que dar solución inmediata a esto, para lo cual es de fundamental importancia determinar quienes serán los encargados de administrar los fondos estatales asignados a bienestar social, que tengan como destino aliviar la situación real de indigencia con carácter prioritario.-

 

Por experiencia sabemos que cuando se forman comisiones o grupos que reciben aportes del estado, una parte de ese dinero tiene por destino no los necesitados sino los bolsillos de quienes los administran, porque automáticamente aparecen gastos de infraestructura, de representación, viáticos, y sueldos en abundancia para tomarlos de los fondos asignados, que de esta manera se reducen y por lo tanto no llegan en forma integral a quienes los necesitan.-

 

Propongo que sean entidades cuidadosamente seleccionadas, ya sean privadas o estatales, las únicas que reciban subsidios para revertir esta situación, basándose únicamente en la meritoria actuación que están realizando ahora sin esos recursos oficiales.-

 

La mejor forma de asistencia es dando trabajo en lugar de limosnas. La cantidad de trabajos posibles es prácticamente infinita, comenzando por la construcción de viviendas, caminos, espacios públicos, alojamientos temporarios, hospitales, redes de agua potable y cloacas, etc.

 

Seguridad:

 

“La sensación de inseguridad deja de serlo, simplemente contando los muertos y heridos que se producen diariamente”

 

Todos los días los medios gráficos y televisivos nos informan de los delitos que se cometen en distintos lugares del país, pues se ha extendido como una mancha letal no solo en los centros urbanos, sino también en los pueblos y ciudades del interior.-

 

La “sensación de inseguridad” no es tal, porque se trata de realidades concretas de robos en la calle, en medios de transporte y en viviendas en donde antes se tomaba mate en las veredas, y ahora debemos enrejar las casas para tratar de conseguir no ser atacados por delincuentes.-

 

Las formas en que se producen los actos delictivos son muchas, pero en general se trata de bandas que se supone disponen de información como para operar cómodamente en determinadas zonas, sin que sean molestados. Es decir donde tienen menores riesgos de que aparezca algún patrullero policial que realmente actúe a favor de la persona agredida.-

 

Estas bandas en general están compuestas por hombres y mujeres (en menor proporción) de diferentes edades, pero en donde predominan chicos menores de edad y jóvenes, que no tienen trabajo y tampoco estudian.-

 

Esta situación provoca el caldo de cultivo necesario para el arrebato, el hurto y/o el asalto y robo violento, que puede ser incentivado por el consumo de drogas.-

 

Las leyes contemplan salvaguardias para chicos, y por este motivo estos resultan no responsables, aún en delitos graves como el asesinato.-

 

Curiosamente también se pretende despenalizar la tenencia de drogas, cosa inaudita para quienes quieren vivir tranquilos dentro de la sociedad.-

 

La solución a todo esto que ocurre no es fácil, y se deberá analizar cuidadosamente el remedio a este flagelo.-

 

Sin pretender calificar o descalificar al servicio militar obligatorio, una simple comparación con tiempos en que existía, nos indica que antes había menos delincuentes que ahora.-

 

Los jóvenes estaban obligados a aprender un tipo determinado de disciplina que tendría que volverse a aplicar, aún sin depender de las fuerzas armadas.-

 

Una forma posible es crear centros de corrección muy alejados de centros poblados, con seguridades tales que impidan el escape, en donde se les enseñe a los allí internados un oficio útil para que se reintegren a la sociedad, en lugar de cárceles abarrotadas de delincuentes, que en definitiva son centros de aprendizaje criminal.-

 

José Raúl Peña

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